Astros confrontan dificultades esperadas en este 2009
By Alejandro Aguerrebere / especial para astrosdehouston.com

Cualquiera que vea al equipo de Houston jugar estos días, quizás no
está totalmente advertido de los problemas enormes que significa armar
un lineup, de inyectar confianza a un bullpen totalmente reconfigurado
después de las dificultades que se están viviendo en el entorno de un
elenco totalmente adaptado a las necesidades.

Ya la realidad golpeó el orden al bat en el aspecto de que el Puma
Berkman se va al quinto puesto, poniendo al que ha estado defendiendo
el arriba de .300 en el bateo, que es Hunter Pence. Quizás ahí el
hombre clutch Lance pueda retomar una confianza que extrañamente se
esfumó y que no ha podido ser invocada de regreso. Por ahí también
puede ser muy saludable pensar en Michael Bourn como un primer bat que
ya se vio como algo predestinado después de un muy buen invierno en
Dominicana y unas ganas de regresar con buena actitud a ese sitio de
apertura en el ataque. Sí, puede sonar duro, pero Matsui puede
necesitar demostrar más constancia en este año de muchos ponches,
porque los movimientos acechan, y bueno, con Keppinger ya en el róster,
todo puede pasar.

Se necesita mucha inteligencia para mover un conjunto donde
tienes doce peloteros de posición y trece lanzadores. De hecho, al
manager Cecil Cooper parece que eso es lo que le está haciendo ruido
del bueno y se ve que está duro y dale con el estudio de las variables
en las estadísticas situacionales. Tener el cabalístico 13 en
serpentineros te debe dar ductibilidad para adaptarte a juegos
cerrados, sobre todo con el cansancio de los relevistas, a partir de
una profundidad anhelada en los abridores, la cual de plano no ha
podido llegar.

Menos han llegado las victorias, en algo que se torna dramático en
casos como el de un estelar Roy Oswalt, quien en siete aperturas se la
ha rifado, pero no le han llegado aún los laureles, de plano con una
suerte que nadie quisiera. Vaya, a Brian Moehler tampoco se le ha dado
levantar la mano, pero Roy es un hombre todo disciplina y entrega a
quien se debería tener como puntal en las aspiraciones y es cuando ves
un 0-2 y un 4.26 de PCLA que de plano espanta. De hecho, parece que por
ahí Felipe Paulino puede ser un garante de que los relevos tomen
confianza, pero si Russ Ortiz no acomoda salidas de calidad o de al
menos cinco entradas de hermetismo, bueno, pues soluciones visibles
podría haber también por ese lado.

Adaptar una rotación de cuatro abridores puede darte la
posibilidad de repartir desgaste en un bullpen mermado, con bajas como
la de Doug Brocail y especialmente con un José Valverde del que se deja
la duda de si su rodilla le va a dar lo que necesita un taponero de
espectacularidad como la de este morenazo quisqueyano que trae las
mejores credenciales. Es un todo el bullpen, es un universo ya en las
aspiraciones, porque, ok, Miggy Tejada está bateando más para promedio
y Puma debe despertar, pero un juego cerrado en manos de LaTroy Hawkins
-quien ya tiene más salvamentos que Valverde – es algo que puede
generar certezas o más preocupaciones para el futuro. Ojo, Hawkins
puede significar ahorros -fundamentales en estas épocas de
incertidumbre- si su mecánica en la lomita y su temple se adaptan a ese
papel donde no todos se atreven. Por lo pronto, uno se podría inclinar
a que LaTroy está generando buenas expectativas, pero es temprano aún,
y son pocas las oportunidades también. Deben trabajar mucho el aspecto
de no regalar bases por bolas, su número es de lo más alto en Las
Mayores y los ponches que no desbordan los 200 tampoco dan una cuestión
definitoria.

Uhm, el fildeo, ah sí, ese no ha sido nada desastroso, ese se
mantiene y bueno, sabemos que no es la plataforma desde la que armas
tus esperanzas, pero siempre lo mencionamos, porque es el complemento
ideal del pitcheo cuando un equipo de embala. Claro, todo mundo
prefería a ojos cerrados porcentaje de embasamiento a la ofensiva que
una defensiva incólume, pero bueno, los Astros se conocen y sólo las 4
pifias de Miguel Tejada son así como algo apenas llamativo, de los
demás, casi nada que reportar.

Retomando la ofensiva, es importante también siempre tener en
cuenta la relación de bases por bolas con ponches. Se tiene desventaja
en ese indicador casi con absolutamente todos, curiosamente se salva
Jeff Keppinger. En la medida que le trabajes turnos más largos a los
lanzadores rivales, los estudias más. Lo habíamos mencionado en el blog
y es altamente visible la desventaja entre chocolate y pasaporte, por
mucho, al grado de un déficit de casi 75%. Todos los equipos de la
Nacional con mejor posición en bateo general, tienen más bases por
bolas trabajadas y rondan los mismos ponches, con casos notables de
minoría. Que si los Astros buscan la pelota, le ayudan al pitcher
rival, que si buscan la pelota, le dan menos tiempo de reacción /
descanso a su propio lanzador y para colmo, si el enemigo le ve más
repertorio y le provoca más desgaste a tu látigo, pues eso se llama
estar frito.

Olvídate de cuadrangulares y espectaculares batazos, si tus hombres no
se ponen en base, por mucha leña explosiva que le puedas presumir al
rival, las rayitas que se suman en el marcador son las que definen un
partido al final. Sí roban bases, en buena cantidad por cierto, pero,
se depende demasiado de Bourn y si acaso de Matsui en ese aspecto: el
primero no tiene la contundencia del año anterior y el japonés no tiene
un rendimiento para presumir, así que tampoco va por ahí la piedra.

No sé, quizás estamos ahora sí en el umbral de un relevo
generacional necesario antes de la temporada, pero que por un brillo de
inteligencia se quiso evitar para darle al aficionado un espectáculo
digno de la lucha que significa trabajar este año de nubarrones
económicos. La verdad, sin sentirme acrítico, eso se podría señalar
como un gesto honesto de entrega de parte de la mesa directiva actual
de la franquicia. Es en serio, por eso vale la pena mostrar el empuje
que anime al equipo e ir al Minute Maid Park, ahora más que nunca, para
que no suene a cliché. Gracias.

Este artículo no era sujeto a la aprobación del Major League Baseball ni sus equipos.