Después de una penosa serie contra unos Rojos que se llevaron las victorias quizás hasta impensadas por ellos mismos, los Astros llegaban con las complicaciones a flor de piel para abrir nueva serie contra unos Dodgers embalados como nadie.
Con el factor también importantísimo de que las salidas de calidad de los abridores y el buen fildeo de élite no estaban pesando al final, los Astros llegaban estigmatizados para el primer duelo contra los californianos quienes para colmo traen entre sus filas al icónico Brad Ausmus, a Mark Loretta y al que tanto se cuestionó su no recontratación Randy Wolff.
Bueno, pues todo se veía complicado, incluso con ese acercamiento que tuvieron en el marcador los estibadores conforme avanzaba el juego, como que daba ese mal sabor de esos de cuando ves una peli de terror y ya sabes que está a punto de salir el chuchillo a relucir.
Los Astros de portaron a la altura para defender la apertura de su abridor con más cuestionamiento encima, Russ Ortiz, quien sale airoso a pesar precisamente de ser sacudido al comienzo y no dar salida de calidad.
La peor noticia es la lesión de José Valverde, algo que tendrá muy ocupados a los médicos del equipo, porque ganar así, si bien es el estilo que probablemente veamos más por lo común, es un costo demasiado alto.
La buena noticia es que comienzan a despertar los cañones, que Matsui robó base y que la gente empezará a gritar de gusto otra vez.
Ganaron el 2 en su estadía de 10 juegos, aspiran a mucho más.