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No, la verdad no
emociona mucho la Final de este II Clásico Mundial de Béisbol. Ok, la verdad
que se debe aplaudir la disciplina y la entrega de las dos potencias orientales
que llegan al choque máximo, pero, la verdad que ya aburre verlos por QUINTA ocasión en el diamante, con su estilo tan poco cercano al
calor que irradiamos los latinos.

***ón irá por su
segunda corona en dos eventos y Corea, irá por el cetro que eliminaría el sabor
de la para ellos injusta eliminación en el primer certamen, por hacer válido
ese hórrido vaticinio de ganar el juego bueno, aún cuando ya entre ellos se dieron 2 y, eso sí, a confirmar la supremacía que dejaron con la Medalla de
Oro de Beijing 2008.

No, la verdad que
el béisbol no se siente igual con las eliminaciones tan fáciles de una potente
Venezuela y un Estados Unidos que pudo dar mucho más (tengan a su Evan
Longoria, pos qué) en unas Semifinales con sacarina.

Nos preguntan
mucho qué consideramos erróneo en el comando de Vinicio Castilla al mando del
Tricolor beisbolero. Que conste que lo pidieron, ahí va. Es difícil de creer
que un estrella de carrera envidiable, haya aceptado tan poco tiempo de
preparación (una semana), no tener juegos de preparación en la hostil carpeta
del Foro Sol y que, sobre todo, haya tolerado tanta pachanga, lo cual nos
comentan que desde la preparación en Tucson, Arizona, se veía venir.
Al Vinny le pesó que antes era el alma de la celebración y que ya como Manager
no les podía decir “ya no”. Pasmado lo veían algunos en las tomas de
TV al oaxaqueño, pero la verdad es que ni tiempo le dieron de aterrizar un
roster totalmente parchado, sobre todo en el factor clave de la serpentina.
Relevistas de apenitas, sin grandes exigencias, sin encontrar el momento de
relevarlos. Súmele que la presencia de Fernando Valenzuela es un adorno
costoso, porque el Sr. la verdad lo llaman por prestigio, ya que de aportar,
pues no aporta. Higuera y Reynoso, con todo respeto, tampoco están tanto en la
jugada ya. No sirve tanto el empuje de Magallanes, Tolentino, Houston Jiménez,
si tu cuerpo de lanzadores no está al punto. El bateo, en la Ciudad de México
brillaba, clarín que sí, pero en la segunda rueda, totalmente indisciplinado:
todos de nuevo buscaban vorazmente la barda… en un parque junto al mar.
Definitivamente a Castilla no le respetaron sus blasones, con una nula
planeación, con un apoyo inexistente de las ligas profesionales de nuestro
país, pésele a quien le pese. Menos mal que tenemos Alto Comisionado y que la
CONADE les aportó su parchecito de la manga, ese que dice “Vivir
Mejor” (aunque te noqueé Australia con todo y mariachi). Servidos amigos,
dejamos ya con eso lo del Clásico Mundial.

Comienza la Liga
Mexicana de Béisbol con la visita de los Sultanes de Monterrey a los Diablos
Rojos del México. Definitivamente dos de los mejores planteles, esperamos de
todo corazón que los pingos capitalinos comiencen a captar a esa afición al
beis que tiene esta megalópolis, porque tienen un equipazo y porque la gente
necesita un espectáculo sano.

Los que ya
comenzaron a recuperarse, son los Astros de Houston. Dirigidos por Cecil
Cooper, los de la estrella estilizada tenían un sórdida marca de 1-16-3
(empates, estos últimos), pero ya hilaron tres éxitos en fila, para comenzar a
enderezar el semblante de cara a la temporada que se avecina.

Ni modo,
extrañaremos al rubio todo entrega Curt Schilling, se va un grande que demostró
tener agallas cuando otros millonetas inflados se arrugan, nada de rumores con
A-Rod por favor, ya fue suficiente. Salve Schilling.

 

Alejoague@gmail.com