Normal
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Un clásico que deja para algunos alegrías y
esperanza, para otros -suponemos que en mayor número- una gran tristeza. Además
del saldo de lesionados con Alfredo Amézaga y Erubiel Durazo (este último
exhibiendo lo inhumano del torneo para los que no son del roster de 40 para un
equipo de Grandes Ligas). Pero lo más preocupante es que no se tiene liderazgo
en nuestro beisbol: ni en lo administrativo con un Teniente Coronel Alonso
Pérez -quien al parecer llegó a los insultos y casi a las manos en algunos
casos que ni vale la pena abundar-; ni en lo organizacional a través de la mala
decisión de dejarle a una empresa que se encargara de ese aspecto -con una sala
de prensa hechiza, con goteras por todos lados, sin ni siquiera una botella de
agua, aún cuando el punto 2 de las regulaciones contenidas en la Media guide
así lo establecían, y sin dejar un solo beneficio físico al Foro Sol como sede
del beisbol para juegos de LMB- y; menos en lo deportivo, con un Vinny Castilla
a quien la verdad sí le tienen que aconsejar que se re plantee bien su deseo de
ser manejador, pues no se le vio, ni a él ni a su staff, el semblante de
alguien que sabe lo que está teniendo que afrontar.

Es fácil y comodino hacer la pregunta de ¿qué
habría sido de ese equipo con un manager de mayor experiencia?, pero lo cierto
es que se veía desesperante la indisciplina en el plato, siendo que
precisamente Vinicio era un experto en esos menesteres, aún siendo bateador de
primera bola. Ya del bull pen y de los comentarios de los scouts sobre la
mecánica de Oliver Pérez, mejor tampoco hacer leña.

 

Lo triste es que estuvimos inmersos en una
realidad que no es la del talento que notablemente estamos generando con tanta
liga en nuestro país: los Hairston, Augie Ojeda, los González, el petardo llamado
Rod Barajas (mucho mejor brazo el de Iker Franco), NO han sido producto de la
Liga Mexicana de verano o de su sistema. Podrán decir que todos ellos han
pasado por la Costa, pero la gran Mex Pac no es una liga de desarrollo, es una
liga puramente de espectáculo, donde si llegan a aparecer jóvenes mexicanos
-muchas veces pochos- es porque se han fogueado allende el Bravo. Muchas ligas
profesionales, mucha Academia y esa es la perspectiva azteca donde ningún
pelotero de Liga Mexicana es verdaderamente ídolo en nuestro país y pues la
vitrina no precisamente sirvió para encumbrar a nadie fuera de los ya conocidos
González, Cantú, Karim y Campillo. Por cierto, se sabe que hasta banda
sinaloense tenía en el hotel de concentración uno de los seleccionados: esa es
vida, aunque te agarren a palos.

 

Hay que tener agallas, ganas de vencer las
dificultades, porque Corea no son ni sobrehumanos, ni alienígenas disfrazados
(aunque un amigo dice que eso parecen), ellos solamente tienen dos factores que
nosotros decidimos si están a años luz o si los hacemos un buen día:

1) Estudian al rival y lo vuelven a estudiar (se
vio clarísimo cuando no le ponían nada al “Chato” Vázquez)

2) Disciplina de entrenamiento y de obediencia a
las órdenes del manejador. Es todo un código este segundo punto, que la verdad
ni nos imaginamos a algunas vedettes intentando el toque de bola.

 

Algo deben volver a modificar para el tercer
Clásico Mundial, si lo hay, porque con el actual sistema, pudo darse el caso de
que el ganador del torneo se haya enfrentado CINCO veces al que le gane la
final y terminar en marca negativa (1-4) contra ellos… actualmente, se puede
dar que el campeón termine teniendo una marca negativa de 2-3 con su rival en
la cumbre.

Ni hablar, vamos a ver cuántas generaciones
tenemos que esperar para mostrar a un México del nivel que merece en el beisbol
y un Mundial de la misma pelota caliente, acorde con la noble afición que
existe. Abur.

 

Alejoague@gmail.com